Estos días saltaba a los medios de comunicación la noticia de la demanda que algunas organizaciones de consumidores italianas (Codacons, Movimiento Difesa del Cittadino y Cittadinanzattiva), apoyadas por el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio, han registrado ante la Comisión Europea contra McDonald’s por presunto abuso de posición dominante en Europa.

Los demandantes consideran que McDonald’s «abusa de su posición dominante en el mercado de la comida rápida en el continente, al distorsionar la competencia y perjudicar tanto a franquiciados como a consumidores«. En esta demanda, piden a la Comisión Europea que tome medidas contra los «contratos restrictivos e ilegales» que la multinacional presuntamente impone a sus franquiciados, ya que entienden que las prácticas desarrolladas por McDonald’s no sólo perjudican a los franquiciados, sino que también distorsionan el mercado, alteran la competencia e impiden que el consumidor reciba el mejor servicio al mejor precio.

Parece ser que McDonald’s obliga a sus franquiciados a aceptar alquileres de hasta 10 veces los precios de mercado, además de aplicarles condiciones “discriminatorias” tales como contratos de alquiler de 20 años de duración y tasas y condiciones de rescisión muy específicas. Como resultado, el precio de venta de los productos se incrementa y la calidad de los mismos disminuye.

La demanda en cuestión evidencia desavenencias que pueden darse en la relación entre franquiciador y franquiciado ocasionadas por no cumplir dos condiciones esenciales en los planes de expansión de las franquicias:

  1. Diseñar una relación jurídica equilibrada entre ambas partes.
  2. Gestionar la política de expansión de manera excelente para que el crecimiento sea sostenible en el tiempo y enriquezca el buen hacer de la marca.

La relación de franquicia es una relación en la que franquiciador y franquiciado son y deben ser siempre buenos compañeros de viaje, partners. Por eso, el franquiciador debe meditar y abordar la expansión de la franquicia desde el análisis profundo y responsable de: qué va a ofrecer, qué va a exigir a cambio, qué perfil debe tener su franquiciado para que pueda trabajar codo con codo con él para hacer crecer el negocio y cómo va a adaptar su empresa para dar respuesta adecuada al crecimiento que la expansión supone. Asimismo, también el modelo de negocio y la definición de la relación jurídica deben ser configurados de manera que el franquiciado sienta que dispone de espacio para crecer y para ser el empresario que es.

No es fácil, pero ahí reside la profesionalidad, el saber hacer y el éxito de una insignia.

 

Yolanda González

Abogada de Empresas

Top Ten Franquicias

 


Entradas Relacionadas